Cómo escribir tu página «Sobre mí» sin pelos en la lengua.

Resulta que escribir un buen «Sobre mí» puede ser crucial para tu web y tú sin darte cuenta. O quizás sí que te has dado cuenta y por eso has decidido asegurarte de que el copywriting de tu página «Sobre mí» va por el buen camino.

Por si las moscas, ponte en situación.

Imagina que tuvieras que elegir entre estas dos opciones:

Opción nº1: una empresa tímida (por decirlo con buenas palabras).

«Somos Una Súper Empresa Cuyo Nombre No Recuerdo. Con más de no sé cuántos años de trayectoria, Una Súper Empresa Cuyo Nombre No Recuerdo es hoy un líder energético global, el primer productor eólico y una de las mayores compañías eléctricas por capitalización bursátil del mundo. El grupo suministra energía a cerca de no sé cuántos millones de personas en los países en los que está presente.»

Opción nº2: una marca que tiene las cosas claras y no se corta un pelo (Lucera).

Es solo un ejemplo, pero yo tendría claro con cuál quedarme.

Este es solo el primer párrafo de una página tan simple a primera vista como el «Sobre mí», que parece que solo está ahí para presentarte y estrecharte la mano (o darte un buen abrazo, según cómo se lo monten).

Y, sin embargo, tu «Sobre mí» puede suponer esa pequeña diferencia entre quedarse con tu negocio o con el de al lado.

 

¿Tan importante es la página «Sobre mí?»

Pues mira, sí.

Además de ser una de las páginas más vistas de tu web (no me he colado en tu Google Analytics, te lo prometo, pero es prácticamente improbable que no sea así), tu «Sobre mí» tiene un enorme papel por diferentes razones:

Es tu carta de presentación.
Es vital para dejar claro lo que te diferencia de la competencia.
Es un sitio estupendo para exprimir tu tono de voz y arriesgar (¿recuerdas lo que hablamos en el artículo de brand copywriting?)
Es una pieza clave para generar confianza en tu cliente ideal y autoridad en tu nicho.

 

¿Qué debe incluir tu «Sobre mí?

Sería curioso pensar en la página «Sobre mí» como en una coctelera donde vamos inyectando todo lo que se nos ocurra para contar nuestra historia, pero la realidad es bien distinta.

Tu página «Sobre mí» debe tener un objetivo claro y todo lo que incluyas en ella debe ir acorde con tu plan.

Además, hay algunos elemenos que no dudaría en incluir cuando te pongas a preparar tu texto.

Vayamos por partes.

 

Un buen título.

Lo primero es lo primero. Necesitarás un buen título que te pellizque nada más comenzar.

Espera, esto ya te lo sabes, ¿no? Entonces sigamos entrando en materia.

 

Tres preguntas.

Tu «Sobre mí» debería responder al menos a estas tres preguntas:

¿Quién eres?
¿Qué haces?
¿Por qué haces lo que haces?

El orden que utilices es más cuestión de gustos que otra cosa, pero tendrás que responder a estas preguntas si quieres que tu «Sobre mí» funcione como es debido.

 

#1. ¿Quién eres?

Todos sabemos que escribir sobre uno mismo da un poco de vértigo.

Pero, lógicamente, si alguien entra en esta página es porque quiere saber un poco más sobre ti. Qué menos que armarse de valor y responder a esta pregunta.

Además, nadie te conoce mejor que tú mismo (excepto tu madre y el copywriter con quien trabajes 😉).

Esta sección te servirá para acercarte a tu audiencia, a quitarte la careta de empresa y presentarte como algo más allá de tu profesión y tu negocio.

¿Quién sabe? Lo mismo, después de leerte, tu futuro cliente te quiere invitar a un café. Para eso hay que arriesgar con una pizca de copywriting.

 

#2. ¿Qué haces?

Hay algo que debemos tener claro: tu audiencia no ha llegado a la página de «Sobre mí» porque les apetezca conocer gente nueva y punto. Para eso ya está Tinder, los grupos de networking o los bares de toda la vida.

Tus visitas han acudido a ti porque están buscando una solución específica para algún problema o complicación. Y deben asegurarse de que están en el lugar adecuado.

Recuerda que esto no es una página de ventas, es una pequeña exhibición de quién eres y qué haces.

Cuéntale a tu cliente ideal lo que puedes hacer por él.

Quizás no solo sea cuestión de hablarle de tus servicios o productos. Puedes ofrecerle un tour guiado por tu blog y por tus mejores artículos. O puede ser que tengas un recurso gratuito que le vendría de perlas y a ti te ayudaría a sumar un suscriptor más a tu lista.

Yo misma incluyo en la sección «Sobre mí» de esta página tres opciones diferentes: suscribirte, seguir cotilleando o trabajar juntos.

Si crees que lo que haces puede ser utilidad y además aporta algo al hilo de tu «Sobre mí», es bienvenido.

 

#3. ¿Por qué haces lo que haces?

Esta puede ser la pregunta más complicada de las tres y la regla de oro del copywriting: todo tiene un porqué.

¿Por qué tú y no otro que haga lo mismo? ¿Qué tiene de diferente lo que tú me cuentas? ¿Hay algún motivo de peso detrás de todo esto?

Muchas veces, lo que puede inclinar la balanza hacia tu negocio u otro similar es ese porqué haces lo que haces.

Tu público no nació ayer. Sabe perfectamente que detrás de cualquier negocio hay una motivación económica porque, hasta donde sabemos, las facturas no se pagan solas. En cambio, también sabe que eso no es lo único que define un negocio, ni mucho menos tu marca.

Tiene que haber una razón para que no hagas lo mismo que tu competencia o para que no te dediques a otra cosa. ¿Cuál es la tuya?

Puede que haya algo en el mercado que no te haga gracia y tú has decidido probar con un método distinto. Puede que hayas acabado justo donde estás por una buena historia. O puede que sea, por casualidad, te hayas dado cuenta de algo muy revelador que te hizo decidirte a dar el paso de formar tu propio negocio.

Hay un porqué y seguramente esté en un punto de encuentro con tu cliente ideal.

Piénsalo, ponte en su piel y cuéntaselo.

 

Una llamada a la acción.

Imagínate que tu «Sobre mí» sea una de las páginas con más visitas de tu web y no tener ni una mísera llamada a la acción.

Sería una locura, ¿no?

Pues pasa, pasa mucho.

Así que toma nota: no te olvides nunca de incluir una llamada a la acción.

Puede ser una buena idea hilarlo con la pregunta de «¿qué haces?» y dirigir ese tráfico a tus servicios/productos, a tu blog o a tu newsletter.

La cuestión es que no se encuentren en un callejón sin salida y sepan qué deberían hacer cuando lleguen al final del texto.

 

Una cara.

Sí, tal y como suena.

Esto se sale del campo del copywriting y es bastante evidente, pero sería absurdo describir lo que debe incluir tu página «Sobre mí» sin mencionar tu foto.

Aunque ya hayas dejado clarísimo con tus textos quién está detrás de todo esto, no está demás que tus visitas puedan ponerte cara en una buena fotografía (ojo con los selfies y los filtros de Instagram, que igual aquí no te llevas tantos likes).

Los más valientes ahora se atreven hasta con los vídeos.

Aunque yo prefiero a los que deciden presumir de la familia al completo. Por ejemplo, mira a quién incluyen en el equipo de Wir (me apuesto lo que quieras a que es el jefazo):

Estos últimos son solo algunos de los elementos que mejor funcionan para presentarte con un texto con garra y que no deje frío a sus lectores.

Sin embargo, hay una sola cosa que jamás debe faltar en tu página «Sobre mí». Sin esto, te aseguro que no tendrá el mismo efecto que esperas.

 

Lo que nunca puede faltar: una historia.

Hasta la historia más cotidiana se puede convertir en un buen gancho para escribir un «Sobre mí» rompedor.

No lo digo por decir. Es que estamos enganchados a las historias. A las propias y a las ajenas.

Y ese ni siquiera es el mayor motivo por el que deberías incluir una buena historia en esta página.

Verás que en otros artículos, recomiendan atacar donde más duele (los adorados puntos de dolor).

Mi consejo es que, en lugar de conformarte con una lista de puntos de dolor sin más, cuentes una historia.

Puede ser la historia de cómo has acabado en tu situación actual.

Puede ser la historia de alguien con quien trabajaste y así dejar entre ver el antes y el después.

Puede ser una historia de ficción.

Da igual. La cuestión es que es mucho más potente transmitir eso que le molesta a tu cliente ideal cuando lo imprimes en una historia porque prácticamente le obligas a meterse en el papel.

Es lo que tienen las historias y por eso nos gustan tanto. Nos empapamos de ellas.

Y eso, créeme, tiene mucho más fuerza que una lista de cosas que tu lector no quiere que le recuerden.

Mi recomendación final.

Después de 1400 palabras y mucha más información de la que pretendía escribir, voy a darte mi recomendación personal en un arrebato de sinceridad.

Hay incontables formas de escribir un «Sobre mí», de eso no hay duda.

Pero debería depender exclusivamente de lo que quieras transmitir con tu texto y de las circunstancias del público al que te dirijas. Es primordial que tengas eso en cuenta, ya que no escribes para ti. El copy de tu página «Sobre mí» es para tus lectores enteramente.

De todas formas, por si te falta algo con lo que arrancar, esta es la estructura que yo utilizo y (todavía) no me fallado. En este orden:

Un título con gancho.
Una historia.
Una presentación.
Un porqué.
Una llamada a la acción.

El resto es cosa tuya.

Prueba, escribe y, sobre todo, no te cortes.

 

¡Extra, extra! Algunos ejemplos de páginas «Sobre mí».

Tiny Little Business, un proyecto pequeño repleto de grandes intenciones.

Laconicum y su historia de trenes y casualidades.

Arturo García, emprendedor inconformista y diseñador sin medias tintas. No le quites ojo a su newsletter, manda un email diario y eso siempre hay que celebrarlo. 🙂

Sola en Nueva York, un deseo y una lección de coraje.

Los helados Qui. Su copy respira frescura, desde luego.

Y, por último, uno de mis favoritos: el hotel más bastardo de todo Madrid.

Como poder, podríamos seguir añadiendo ejemplos hasta aburrirnos. De hecho, si rebuscas otras marcas que ya haya mencionado en otros artículos del blog, seguramente des con más de un «Sobre mí» interesante que te ayudará a seguir sumando ideas.

En definitiva, ahí está lo importante: que no nos falten las ideas. 🙂