Brand copywriting: construyendo tu marca a través de las palabras.

Está claro que si quieres vivir de tu negocio online en algún momento te va a tocar sentarte delante de tu ordenador y ponerte a escribir.

Y resulta que no siempre vas a tener que escribir una página o un email de ventas. En otras palabras, no siempre vas a tener que escribir para la venta directa.

A ver, si te dedicas a vender tu fondo de armario por Wallapop, igual sí. Pero me parece poco probable.

En cualquier caso, no está de más recordar que el copywriting da mucho juego y que está en nuestra mano exprimir todo ese potencial al 100%.

Bien, algo que suele venir muy bien para eso es el brand copywriting.

 

¿Qué es el brand copywriting y qué hace un brand copywriter que no hagan los demás?

Una pregunta muy justa (y más si tenemos en cuenta que pronunciar copywriting ya es complicado de por sí como para ponerle más trabas y palabros extranjeros).

Hay ocasiones en las que te paras a leer una página web y te quedas un poco embobado. Por un momento, parece que te puedes hacer una imagen nítida de quién hay detrás de ese texto.

Esa es la magia del brand copywriting.

Actúa como una extensión de la propia marca que se hace palpable en todos sus mensajes. Es una forma de llevar tu estrategia de copywriting a todos los niveles, sin quedarte en la superficie.

Es decir, un brand copywriter te hace ir subiendo escalones para llevar tu tono de voz al punto más alto.

Mira estos ejemplos. Verás la enorme utilidad que tiene el brand copywriting para reforzar el tono de voz de tu marca.

Socialmood y sus mooderfuckers.

 

PutosModernos y su página de contacto «tecnocreativa».

 

O Mailchimp y su forma de poner las cartas sobre la mesa.

 

Son pequeños ejemplos pero muy valiosos, ya que dejan claro desde el primer momento quién eres y tu forma de hacer las cosas.

 

Copywriting y branding: el dream team.

El copywriting debería ir de la mano con toda la estrategia de marca. Separarlos es como querer jugar a ser Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

Tu audiencia acabaría pensando que tienes más de una cara.

Por ejemplo, imagínate que uno de tus objetivos es dar una apariencia moderna y desenfadada y que, sin embargo, tu copywriting suena a manual de instrucciones de una lavadora. Es algo que no cuadra, ¿verdad?

De ahí que diseñar un tono de voz acorde con tu marca sea un ejercicio casi obligatorio para tu negocio online.

Ahora, la gran pregunta: ¿de verdad es necesario? ¿No puede ir la estrategia de marca por un lado y el copywriting por otro?

Bueno, no es obligatorio, pero intentarlo sería como conducir con el freno de mano puesto.

Imagínate qué pasaría si en los ejemplos de ahí arriba el mensaje se descuidara lo más mínimo.

No sabemos si eso les afectaría para bien o para mal cuando les toque hacer la declaración de la renta. Lo que está claro es que perderían una parte importante de su esencia y una oportunidad espectacular para dejar huella en el lector.

Verás, no hace falta que apliques el brand copywriting si no te preocupa arriesgarte:

A ser una marca poco coherente en tu comunicación.

A tener un tono de voz poco o nada reconocible y personal.

A perder el gancho emocional de tu mensaje.

A no destacar.

De ti depende correr el riesgo o no.

 

Las regla no escrita para hacer brand copywriting.

Al final, todo se reduce a lo mismo: un toque personal.

Ese estilo irá tomando forma a medida que trabajas tu estrategia de marca y tu tono de voz.

Es algo que, si lo defines bien, quedará plasmado en cualquier mensaje.

¿Tu marca es seria y formal? ¿Es excéntrica? ¿Dinámica? ¿Quizás un poco juguetona?

Todo esto lo puedes reflejar en tus textos:

En los recursos estilísticos que utilices.

En tus ritmos.

En la longitud de tus párrafos.

En las palabras que escojas.

En tu narrativa.

Y, una vez tengas claro tu estilo, ¿dónde crees que puedes presumir de él?

Absolutamente en todas partes, pero hay algunos lugares que son idóneos para sacar tu estilo a relucir:

En tu sobre mí.

En tus emails (en especial en los de bienvenida).

En tu página de contacto.

En tu blog.

En tu propuesta de valor.

Donde se te ocurra.

Lo importante es que no te quedes a medias, que no tengas páginas cargadas de personalidad y otras se te queden un poco huérfanas de estilo. En resumidas cuentas, que tu copywriting (o tu brand copywriting) deje huella de esa esencia en cualquier mensaje.