Santiago Rodríguez solía decir que tu potencial cliente no se convertirá en un comprador por el simple hecho de que tú te pongas el traje de vendedor. Ese cliente se levanta cada mañana pensando «voy a ver qué es lo que no me compro hoy». De ti depende conseguir que no se salga con la suya. Y tiene mucho que ver con el copywriting.